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19/07/2001
Chicano Power
Pano Salido Pavlovich
Motivos no faltan, todos los días vemos en algún medio informativo noticias relacionadas con los migrantes mexicanos en Estados Unidos: Puede ser la muerte o la cacería de quienes pretenden alcanzar el llamado "american dream"; o la ejecución de quien no lo va a alcanzar, o bien, el caso de algunos "paisanos" que ya ocupan importantes puestos públicos y políticos en ese país.
Ni qué decir de las múltiples ocasiones que aparecen Salma Hayek o Jennifer López.
El caso es que la presencia de mexicanos se extiende cada día en Estados Unidos y esto se traduce en una gran fuerza económica y política.
En lo económico: De acuerdo a los últimos datos publicados, la población de residentes chicanos en Estados Unidos se estima en 21 millones de personas, con un poder de compra anual aproximado a los 450 mil millones de dólares, lo que representa el 75% del valor del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
Vale la pena hacer mención del tipo de actividades en las que la gran mayoría de ellos se desenvuelven en los Estados Unidos: Básicamente actividades primarias como agricultura y de servicios de bajos ingresos como taxistas, personal de limpieza y similares. Sólo una minoría se desarrolla en actividades profesionales de alta remuneración.
Esta situación presenta ventajas para ambos países: Para los Estados Unidos representa tener una mano de obra barata en actividades que por su rudeza y condición social no son del agrado de los norteamericanos. Si no tuvieran los Estados Unidos esta opción, posiblemente los costos se elevarían significativamente trayendo como consecuencia un incremento en los precios de los bienes y servicios y por lo tanto en el índice inflacionario del país.
Para México el beneficio pareciera ser mayor. Por un lado no tiene la suficiente oferta de empleos que la población demanda lo que significaría que de permanecer en este país los que ahora están allá, la tasa de desempleo sería más elevada y el problema social de nuestro país sería mucho mayor. Por otro lado, la mayor parte de las utilidades que nuestros paisanos ganan son enviadas a sus familiares en México para cubrir sus necesidades y, de paso, fortalecen también las finanzas nacionales.
Para entender un poco más lo que esto significa, basta con mencionar que en el año 2000 los envíos de dinero de los chicanos a sus familiares fueron del orden de los 10 mil millones de dólares, cantidad similar a la Inversión Extranjera Directa de ese mismo año. En el primer trimestre del presente año ya entraron a nuestro país por este concepto mas de 2 mil millones de dólares. Esto explica el porqué ante la desaceleración económica de México, cuyas consecuencias han sido la baja producción y el incremento de desempleo, el consumo no se haya reducido, al contrario en los primeros 5 meses del 2001 éste se incrementó más del 8% con respecto al mismo periodo en el 2000, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de las Familias (Inegi).
En lo político: Esta importante fuerza poblacional y económica ha provocado que los actuales presidentes de Estados Unidos y de México volteen hacia ella y la conciban también como una fuerza política.
Como antecedente tenemos que en las pasadas elecciones de Estados Unidos fueron un factor decisivo a favor de George W. Bush ya que en ellas se registró la más alta participación de Latinos (en su mayoría mexicanos) quienes influyeron para que la balanza se inclinara a su favor. En reciprocidad a este apoyo, en los últimos días el presidente Bush ha declarado la posibilidad de regularizar la situación migratoria de su país de 6.5 millones de inmigrantes de los cuales alrededor de 3 millones son mexicanos.
En México también los chicanos se están viendo como un gran potencial para incidir en los procesos electorales y en una clara interpretación de ello el presidente Fox les prometió en su reciente viaje por Chicago, Illinois, que votarían en las elecciones presidenciales del 2006 aunque en el pasado mes de marzo se comprometió en Fresno, California, a hacer válido su voto desde las elecciones legislativas del 2003.
Ambos presidentes, tanto Bush como Fox, parecieran por sus ofrecimientos estar aún en campaña. Todavía ofrecen muchas cosas a sabiendas de que no se pueden cumplir. Ni México, ni Estados Unidos tienen en este momento un gobierno dictatorial con presidentes con poder absoluto para ofrecer y otorgar concesiones sin la facultad ni el consenso del Poder Legislativo.En el caso de México el presidente Fox necesitaría contar con la aprobación de las dos terceras partes del Congreso de la Unión para lograr la aprobación de una reforma electoral que pretende.
Una vez más el presidente Fox se encuentra en un alto riesgo de no poder cumplir con lo que ofrece, como el de resolver el problema de la guerrilla de Chiapas en 15 minutos, y el de no subir los impuestos.
Sigue guiando su actuación bajo el esquema de que "al cliente, lo que pida" pero se le olvida que los clientes de un Presidente son muy distintos a los de un directivo de la Coca Cola.
Pano Salido Pavlovich
Licenciado en Administración de Empresas del Itesm y maestro en Desarrollo Económico de la Universidad de Manchester, Inglaterra.
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